"Con el estrés como costumbre, la rutina en su oficina le asesina y él se hunde..."
Los días se suceden uno tras o otro, cumpliendo esa obligación que yo elegí hará ya 5 largos años.
Y lo peor es que miras hacia el frente y ves un mes entero exactamente igual o peor, sabiendo que tienes que estudiar, no para tener un verano libre, sino para tener menos asignaturas para esa época, puesto que desde el inicio ya te has dejado alguna . Es así de duro y así de triste, y por eso te quema ver a gente con obligaciones universitarias (o ni eso) mucho menos exigentes quejarse día a día cuando al final, si trabajan unos mínimos, pasarán limpios y tendrán un verano tan feliz como cuando ibas al "cole". Y todo ello, echándole horas contadas al clavar codos, aunque muchos se amparen en los dificilísimos trabajos de clase, que, casualmente, casi nadie suspende. Sí, sí, tenéis razón, me habéis convencido, lo vuestro es muchísimo peor!!
Pero nosotros aguantamos como debe ser, resistencia, supervivencia y silencio, menos yo, que ya que tengo un blog, hoy me ha dado por quejarme ("una vez al año..."). Tengo derecho, joder.
Que quede claro que respeto a todo el mundo, pero creo que la gente, antes de quejarse, debería pensar un poco en los demás, y ésto va en todos los ámbitos. Compararse a veces resulta hasta útil.
Bueno, idas de olla personales a parte, "Esto no es una canción".
De nada.
Mecano, ¡volved de verdad!
"Di
el nombre y morirá, mañana, o dentro de una luna, o dentro de un año. Uno no vuela como los pájaros, pero mueve un pie, y luego otro, y un dia
uno llega, y el rey muere. Valar Morghulis"
"Con las mujeres pasa lo mismo. Algunas no soportan que un hombre se aferre a ellas. Y a todas les gusta que les dejen hacer sus propias elecciones. Es difícil ansiar algo que ya tenemos. La ausencia alimenta el afecto."
Últimamente no he tenido mucho tiempo para escribir largo y tendido en el blog, cosa que necesito para hacer mis comentarios de películas. Soy consciente y esa va a ser la tónica habitual hasta que termine los exámenes (es decir, mínimo hasta mediados de junio), lo cual no significa que vaya a abandonar esta sección por completo. De hecho, no pensaba hacerlo pero, tras revisar Drive, siento que necesito dárosla a conocer a quienes no la hayáis visto y refrescarla a quien sí lo hicieron.
Drive es una película diferente. Es un thriller, pero también drama, una película de acción, y hay momentos de conducción extrema con las inevitables persecuciones. Incluso podría decirse que es una película de mafias de corte independiente, cine negro como el que se hacía hace años. Pero Drive vale tanto precisamente porque es todo lo anterior conjugado en un cóctel perfectamente agitado que hay que degustar en condiciones especiales.
Ante todo, es una película para ver tranquilamente, sin prisas ni agobios, minimizando el ruido y las distracciones, porque la atmósfera que crea es esencial para disfrutar del film. La forma en que conjuga a la perfección momentos de cine muy lento con repentinos estallidos de acción y sangre sin previo aviso; los silencios del protagonista, que no habla mucho porque realmente no necesita hacerlo; la música electrónica de corte ochentero que dota a varias escenas de una magia absolutamente irresistible. Y todo ello en apenas 90 minutos, metraje perfecto para contar una pequeña historia narrada con una maestra impropia de un director joven y poco experimentado del que ahora se espera mucho.
Y luego está el tema de la conducción, del que no se abusa pero cuyo uso se exprime hasta alcanzar cotas que yo nunca había observado. A este respecto, no puedo hacer una crítica mejor que la que mi amigo Adrián hizo en su blog:
Nunca el acto de la conducción nocturna, solitaria, se había expresado tan bien en una película.
Sin duda, se trata de un film que ya ha dejado huella en muchos de nosotros, y que pronto será considerada una obra de culto, así como su protagonista, pues la combinación de su carácter, habilidades e indumentaria es única. Incluso su nombre, el cual hemos de imaginarnos porque en la película jamás lo dicen. Ryan Gosling lo borda, seguramente es el papel de su vida; nunca antes se había transmitido tanto con cada gesto o mirada sin recurrir al diálogo fácil. Un tipo duro, de hielo, con sus propias reglas pero, en el fondo, entrañable. Un héroe de verdad.
Os dejo por aquí la escena de los créditos del principio, para mi mágica e hipnótica gracias al ambiente conseguido por una banda sonora que se te clava profundamente y que ya nunca se podrá separar de Drive. Conseguidla y escuchadla cuando conduzcáis. Es toda una experiencia.